Presentación de la Edición Nº6 – 1er semestre /2009

agosto 1, 2010

Este número de Otra Economía se inicia con los trabajos de tres reconocidos intelectuales latinoamericanos a quienes se solicitó contribuciones que permitieran vincular su pensamiento con la propuesta de Otra Economía. Los tres han venido siguiendo, si es que no han sido actores directos, los nuevos procesos de acción contrahegemónica y de marchas y contramarchas hacia la construcción de otra sociedad y de otra economía.

Los tres dan centralidad a una crítica de la separación entre sociedad y naturaleza, propia de la Modernidad, para fundar tanto una reorientación de la economía como la lucha político-cultural contra el sistema capitalista y la ideología neoliberal. Esa reorientación implica cambiar el sentido de la economía: pasar del crecimiento sin límites en nombre del desarrollo a la búsqueda del Buen Vivir, es decir, a otra relación entre los seres humanos y de estos con la Naturaleza. Esto es convergente con la definición de Economía Social y Solidaria que hemos venido sosteniendo en esta publicación.

Los tres ven como clave el creciente reconocimiento de la cosmovisión de los pueblos originarios de América, lo que implica reconstruirnos como sociedades multiculturales. En el caso de las Constituyentes de Bolivia y Ecuador, tal reconocimiento ha dado lugar a Constituciones que deben orientar a los gobiernos si, como plantean los Zapatistas, la política consiste en “mandar obedeciendo”. Sin embargo, Alberto Acosta da a entender que en Ecuador se tiende a “mandar mandando” por lo que los movimientos sociales deben defender la Constitución palmo a palmo, asunto por asunto. Al mismo tiempo, Raúl Zibechi destaca que las políticas sociales de tercera generación implican un reconocimiento del agotamiento del programa expresado en el Consenso de Washington pero que, aunque abren la posibilidad de cierta redefinición de la relación Gobierno-movimientos sociales (devenidos organizaciones sociales), se limitan a atender a la gobernabilidad –cuando no a desactivar los mismos movimientos sociales que permitieron el surgimiento de gobiernos progresistas- y a hacer más costo-efectivas las inversiones en ese terreno, antes que a encarar transformaciones mayores. Esas políticas sociales resultarían más eficaces cuando la experiencia cotidiana de una mejoría en el bienestar es consistente con las prácticas de legitimación en los territorios y los movimientos sociales parecen no advertir la relevancia de las políticas macroeconómicas para expandir o seguir achicando el espacio de posibilidades de otra sociedad. O, como señala Alberto Acosta, el progresismo puede limitarse a un neo-desarrollismo que poco tiene que ver con el Buen Vivir.

Los tres autores señalan el papel de los movimientos sociales en sostener sus conquistas, en profundizar los avances del progresismo político y en controlar las tendencias de los gobiernos al pragmatismo cortoplacista (administración) antes que transformador (política). En particular coinciden en denunciar las búsquedas de soluciones mercantilistas en el modelo extractivista que, lejos de respetar los derechos de la naturaleza (y por tanto de las generaciones futuras) continúan expoliándola en nombre del ya gastado lema del crecimiento de la torta para luego repartirla, lo que ha sido sistemáticamente cuestionado, no sólo por su factibilidad sino ahora también por su deseabilidad. En todo caso, defender la vida humana requiere pasar del antropocentrismo moderno al biocentrismo.

Los tres trabajos nos dejan con la tensión generada por la evidente necesidad de continuar la crítica del sistema predominante y de sus modelos e ideologías, por un lado, y de vincular la acción micro socio-económica a nivel de los territorios con la elaboración de propuestas macrosociales creíbles para la transformación de un sistema que tiene múltiples maneras de confundir y desactivar a los movimientos sociales.

A nuestro juicio, en esto no es poco importante descodificar las nuevas políticas sociales, que adoptan el término de “economía social” pero que no son realmente alternativas al mismo sistema económico cuyas estructuras dejan intocadas. Queremos dejar planteada una idea provocativa: cuando se evalúa la acción de gobiernos que llegaron a serlo por la acción de movimientos sociales de larga data con capacidad y voluntad para luchar por sus reivindicaciones, ¿será que se enfatizan los déficits de acción gubernamental, al punto de casi verlos como una traición a los movimientos? A la inversa, cuando se trata de un gobierno del cual no se esperaba mayor novedad, llegado al poder no por la acción política de los movimientos sino por la ingobernabilidad coyuntural del sistema, ¿será que se ve cualquier avance como un gran logro para el progresismo?

Son cuestiones a debatir, y esperamos que sean retomadas por otros autores en futuros números, pues otra economía no será posible sin otra política.

En este número contamos asimismo con una rica temática a la que contribuyen los investigadores cuyos trabajos han pasado por referato. La cuestión del potencial de la Economía Social y Solidaria ha sido tomada por varios autores. Luciana García Guerreiro, de Argentina, en su “Espacios de articulación, redes autogestivas e intercambios alternativos en la ciudad de Buenos Aires” plantea que es posible visualizar espacios de resistencia local con potencia de transformación entre las iniciativas autogestivas en Buenos Aires. En su “Reestructuración económica y desarrollo social en la periferia. Una mirada desde la economía social al caso rosarino” Juan Carlos Vargas, economista colombiano, encara también la cuestión del potencial de la economía social, en este caso para un desarrollo local alternativo, con el fundamento empírico producido en su investigación sobre el caso de Rosario (Argentina), como tesista de la Maestría en Economía Social de la UNGS. Desde México, “La empresa social una forma de organización innovadora” de Graciela Lara Gómez, Amalia Rico Hernández, Rosa María Romero González, encara teóricamente la cuestión de la innovación en las empresas sociales en diversas épocas y regiones del mundo, concluyendo que efectivamente son un paradigma de innovación en la producción de bienes pero también de relaciones sociales en sus comunidades. En esta misma línea, Belinda Colina Arenas, de Venezuela se pregunta sobre las “Capacidades Societales de Innovación en Empresas de Propiedad Social en Venezuela: las redes socioproductivas al servicio de las personas”, sustentando la propuesta de que dichas redes son una condición clave para que las Empresas de Propiedad Social desarrollen todo su potencial de contribución a una economía social. Por su parte, Dario Anzellini nos presenta un detallado relato crítico sobre tres experiencias que son parte de un proceso de conformación de los consejos de trabajadores en Venezuela y extrae conclusiones sobre las dificultades para hacer realidad el proyecto de encaminar la producción hacia un modelo socialista.

Finalmente, contamos con tres trabajos teóricos: Paula Oxoby de Argentina, que en “Una aproximación a las divergencias e implicaciones de los distintos abordajes a la Economía Social: países centrales europeos y América Latina” examina la relación entre los contextos y las iniciativas de Economía Social, tanto en lo relativo al proceso mundial de las últimas tres décadas como por la diversidad de las culturas locales en que se encastran. Por su parte Federico Zuberman, también de Argentina, ubicado en la escuela sustantivista, analiza en su artículo “La obsoleta mentalidad de crecimiento del G20”, el discurso producido por ese grupo de países, y la capacidad de diagnóstico y propuesta que manifiestan respecto a los grandes problemas contemporáneos, con especial referencia a la problemática ecológica, al crecimiento y a la crisis financiera. Por último José Francisco Puello, desde Colombia, nos aporta con su trabajo “Del homo oeconomicus al homo redemptoris. Emprendimiento y nuevo neo-liberalismo”, un análisis sobre la capacidad y las formas de renovación del pensamiento neoliberal, que se resumirían en el paso del homo economicus al hombre emprendedor, con el emprendimiento como paradigma que mejor se ajusta al poder hegemónico a inicios del Siglo XXI.

En este número hemos dado vacaciones a nuestro colega Jean-Louis Laville, quien en el próximo número retomará su línea de contribución sobre la ESS en Europa.

José Luis Coraggio (Argentina) y Luiz Inácio Gaiger (Brasil)

 http://www.riless.org/otraeconomia/presentacion6.pdf


El Buen (con) Vivir, una utopía por (re)construir: Alcances de la Constitución de Montecristi

agosto 1, 2010

Alberto Acosta

La Constitución como un proyecto de vida en común

 Toda Constitución sintetiza un momento histórico. En toda Constitución se cristalizan procesos sociales acumulados. Y en toda Constitución se plasma una determinada forma de entender la vida. Una Constitución, sin embargo, no hace a una sociedad. Es la sociedad la que elabora la Constitución y la adopta casi como una hoja de ruta.

Además, una Constitución no puede ser simplemente el resultado de un ejercicio de jurisprudencia avanzada, visto desde la lógica de los entendidos en materia constitucional. Tampoco una Constitución es el resultado de la inspiración de un individuo o de un grupo de individuos iluminados. Una Constitución, más allá de su indudable trascendencia jurídica, tiene que ser un proyecto político de vida en común, que debe ser elaborado y puesto en vigencia con el concurso activo de la sociedad.

Desde esta perspectiva, la reciente Constitución ecuatoriana -redactada en Montecristi-, fiel a las demandas acumuladas en la sociedad ecuatoriana, consecuente con las expectativas creadas, responsable con los problemas globales, se proyecta como medio e incluso como un fin para dar paso a cambios estructurales. En su contenido afloran múltiples propuestas para impulsar transformaciones de fondo, construidas a lo largo de muchas décadas de resistencias y de luchas sociales, en las que se fueron construyendo propuestas alternativas de desarrollo e incluso alternativas al desarrollo, como lo es el Buen Vivir.

Artículo completo: http://www.riless.org/otraeconomia/acosta6.pdf


Políticas sociales, gobiernos progresistas y movimientos antisistémicos

agosto 1, 2010

Raúl Zibechi

 El ciclo de luchas que deslegitimó el Consenso de Washington dio paso a un conjunto de gobiernos progresistas y de izquierda que pusieron en pie la segunda generación de políticas sociales. Los movimientos sociales se han convertido en los canales por los cuales el Estado lleva sus programas sociales a los territorios de la pobreza, un modo de co-construir políticas públicas que redunda en una nueva gubernamentalidad. Para los movimientos, convertidos ahora en organizaciones sociales o populares, se presentan inéditos desafíos prácticos y conceptuales. De la posibilidad de superar las constricciones que impone la nueva gobernabilidad, depende que sean capaces de relanzar un nuevo ciclo de luchas que abra las puertas para la superación del modelo extractivista que genera exclusión, polarización y social y reduce el sistema democrático a un mecanismo de validación electoral de los equipos gobernantes.

Artículo completo: http://www.riless.org/otraeconomia/zibechi6.pdf


Desarrollo sostenible: una guia basica de conceptos y tendencias hacia otra economía

agosto 1, 2010

Eduardo Gudynas

 

Se describe brevemente el recorrido histórico del desarrollo sostenible, comenzando por la advertencia de límites ecológicos a la meta del crecimiento económico perpetuo. Seguidamente se analizan las definiciones clásicas de desarrollo sostenible, que desde aquel entonces originaron varias posturas. Se identifican tres corrientes: sustentabilidad débil, fuerte y súpe-fuerte. Se resumen los aspectos claves de cada una de ellas, donde se expresan diferentes abordajes sobre la valoración económica, las concepciones sobre el ambiente, el papel de la ciencia y la técnica, las posturas éticas, y sus aspectos políticos. Se analizan algunos puntos de encuentro con la economía social y solidaria. Asimismo, se comentan varias de las discusiones actuales en América Latina, como la persistencia de estrategias extractivistas de alto impacto ambiental incluso bajo gobiernos progresistas. Se concluye con un repaso de las situaciones más recientes, y en particular el giro biocéntrico en Ecuador donde se reconocen derechos de la Naturaleza y sus implicaciones para la sustentabilidad.

Artíclulo completo: http://www.riless.org/otraeconomia/gudynas6.pdf


Espacios de articulación, redes autogestivas e intercambios alternativos en la ciudad de Buenos Aires

agosto 1, 2010

Luciana García Guerreiro

Los últimos años han sido testigos del surgimiento de un conjunto de experiencias socio-económicas alternativas a los procesos de diferenciación y exclusión que la globalización neoliberal ha conllevado. Acciones colectivas y estrategias populares de diversa índole han comenzado a ser visibles constituyendo espacios de resistencia locales frente al avance del capitalismo globalizado. En el presente artículo se realizará un recorrido por algunas iniciativas autogestivas de producción y comercialización que vienen desarrollándose en la ciudad de Buenos Aires. Para ello, se analizará la manera en que las mismas desafían los modos hegemónicos de construir la economía, reflexionando en torno a las potencialidades de transformación que comportan, así como los principales desafíos que encuentran en sus caminos.

Artículo completo: http://www.riless.org/otraeconomia/garcia6.pdf


Reestructuración económica y desarrollo local en la periferia: Una mirada desde la economía social al caso Rosarino

agosto 1, 2010

Juan Carlos Vargas Soler

En éste trabajo examino los procesos de re-estructuración económica registrados en Argentina en las últimas décadas y su interrelación con en el desarrollo económico local en Rosario. Fundamentalmente, analizo la relación de esos procesos de reestructuración con las dinámicas laborales, las condiciones de trabajo y la distribución de los ingresos en Rosario en el periodo 1975-2008. A partir de allí hago algunas consideraciones sobre la posibilidad y la necesidad de generar otro proceso de desarrollo en lo local, basado en el fomento de experiencias de economía social o de formas de producción no capitalista.

 Artículo completo: http://www.riless.org/otraeconomia/vargas6.pdf


La empresa social una forma de organización innovadora

agosto 1, 2010

 Graciela Lara Gómez, Amalia Rico Hernández y Rosa María Romero Gonzále

Con una aproximación teórica a la innovación y a las empresas sociales, se analizan algunas de las experiencias relevantes surgidas en la empresa social; con ello se busca establecer si la empresa social puede ser considerada como una forma de organización innovadora. Las experiencias en el mundo toman forma a partir de las aportaciones surgidas durante el siglo XIX; siendo las ideas de Robert Owen el punto de partida para la conformación de la primera cooperativa de consumo, la que fue integrada por hombres emprendedores a los que se les conoció como los Pioneros de Rochadale. Poco tiempo después, surgen las cajas de ahorro establecidas por Friedrich Wilhelm Raiffeisen y Hermann Schulze-Delitzsch en Alemania. Durante el siglo XX son ubicadas en Canadá dos experiencias relevantes: el movimiento de Antigonish y las cooperativas de ahorro y crédito Desjardins. Igualmente, en España surge la importante experiencia de las empresas de Mondragón. Emprendimientos más recientes surgen en Brasil con las incubadoras tecnológicas de cooperativas; en Bangladesh destacan las empresas sociales de Yunus; en Argentina y Uruguay se ubica a las empresas recuperadas y en México las cooperativas de producción y de ahorro y crédito. Se concluye que en sí mismas las empresas sociales son ejemplo de innovación, creando valor económico y valor social para sus socios y las comunidades en donde se desarrollan. Además de que en diferentes épocas, con su conformación se ha contribuido a la solución de problemáticas comunes que han aquejado a diversos sectores de la población en el mundo.

Artículo completo: http://www.riless.org/otraeconomia/lara6.pdf


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